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Drungo

Frenando a Fernando

Frenando a Fernando

Lo cierto es que no esperaba mucho del estreno en un telediario de Fernando Sánchez Dragó y las expectativas han cumplido su escepticismo.

Un tipo engastado en casticismos de frases hechas y de citas solapadas, ese estilo de barroquismo que nada dice. El deseo explicito de Dragó es el de transmitir un mensaje, para eso le ha contratado la presidenta de la Comunidad de Madrid con nuestros impuestos. Más que un telediario con mensaje, Dragó es un predicador. La entrevista a Ortega Lara ha sido utilizada únicamente para soltarnos un sermón. El sermón de la montaña de Sánchez Dragó. Los predicadores nunca bromean, y este individuo, predica su pasión viajera, su antieuropeíemo militante, sus prejuicios antidemocráticos, su mística oriental, su quijotísmo sublimado y tantas cosas más. Poco importa que el resultado de su predicamento tenga mucho de empanada mental, su megalomanía está por encima de contradicciones. Y es que,como cualquiera de esas sonrientes y alborotadas divinidades asiáticas, Sánchez Dragó tiene ocho brazos, y los ocho le señalan a él mismo.

Un minuto del nuevo telediario de Dragó es como una hora sin anestesia en el dentista.

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