Dignitatem frangere (aliquius)
Apreciado F
Aplaudo y me parece loable tu esfuerzo por abonanzar. Se vislumbra en tu personalidad la batalla de un hombre de clase media para escapar a su destino atávico, escalando la cumbre del buen tono con tesón. Pero no conviertas tus esfuerzos en virtudes discriminatorias. Renegar de la propia naturaleza es el pecado más insoportable de los advenedizos, tanto para la nueva clase a la que aspiras (en la que te mirarán como a un converso desarraigado), como en la clase de la que pretendes escapar (que te tachará de traidor).
Comprendo que esa peregrinación espiritual en la que te has empeñado a lo largo de tu vida, y que por haber partido de una posición más elevada que la del jornalero a tiempo parcial, te ofusca, confundiendo la estratificación con el proceso de cambiar de estrato. Créeme, lo relevante no es el estrato sino la ambición de cambio, y sea cual sea la posición de partida, por el mero hecho de anhelar el cambio, siempre será una peregrinación de pueblo bajo, además de que cualquiera apreciará la infelicidad como desencadenante del anhelo.
Por tanto, no expongas tu condición de infeliz y menos en una tarea tan ingrata. En silencio, F, hay cosas que hay que hacer en silencio. Evita transmitir esa imagen de mochilero del buen gusto sudando la gota gorda. Ánimo y un fuerte abrazo de tu amigo.
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