Días elegidos
La fiesta es lo que se espera. Lo que espero de la presencia prometida es una suma inaudita de placeres, un festín; me regocijo como el niño que rie al ver a aquella cuya sola presencia anuncia y define una plenitud de satisfacciones; voy a tener ante mí, para mí, la "fuente de todos los bienes".
"Vivo dias felices como los que Dios reserva a sus elegidos: y sea de mí lo que fuere no podré decir no haya saboreado las alegrías, los más puros goces de la vida"
la Fiesta para el enamorado es un regocijo, no un estallido: gozo de la cena, de la conversación, de la ternura, de la promesa segura del placer: "un arte de vivir por encima del abismo."
(¿No es acaso nada, para ti, ser la fiesta de alguien?)
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MARCIA -