Blogia
Drungo

Mucha cantidad, pero de materia sólida

Mucha cantidad, pero de materia sólida

Estoy casi convencido de que a las tías buenas (Y disculpen la expresión, porque no estoy hablando de la Belleza, sino de otra cosa un poco más rastrera y más perruna) se las reconoce como tales cuando corren. ("¿?") En efecto, cuando una tía buena echa a correr, casi no puede hacerlo, porque todo se le mueve y descoloca: se le bambolean los pechos, le crujen las caderas, los muslos chocan entre sí, le bota el culo... Y parece un carruaje carnal de esplendor descoyuntado, un cuerpo flotante en una atmósfera ingrávida, a cámara lenta, porque al correr toma conciencia de que tiene un cuerpo por el que alguien sería capaz de morir o de asesinar, y se siente entonces manoseada y medio follada por esos duendes invisibles que viven en el aire: la mirada de los hombres ansiosos, y avanza a ralentí, contorsionista involuntaria, asombrada de sí misma, del milagro atroz del movimiento de su suntuosidad portátil. También hay mujeres a las que no se les mueven ni las pestañas: las mujeres palo, duras como palos, que suelen defraudar si consigues que se desnuden a medio metro de ti. A menos que suplan ese defecto con un temperamento de demonia. De demonia palo.

 

0 comentarios