Del lenguaje, de la conversación y del ingenio
Un día, dos damas célebres, la señora de Staël y la señora de FI..., que se disputaban la primacía en sus afectos, acorralaban al señor de Talleyrand para que se definiese, y el prelado se defendía con esas fórmulas vagas que ha inventado la política para evitar la franqueza. "No se trata de nada de eso, dijo una de las damas; supongamos que estuviéramos los tres en un barco, que una tempestad lo hiciera zozobrar, y que vos fueseis buen nadador: ¿a cuál de las dos pensaríais en salvar primero?" "Señora, dijo el ingenioso cortesano volviendose hacia la señora de Staël, tango entendido que vos sabéis nadar.
El arte de medrar. Maurice Joly
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