
La estima de uno mismo es importante, pero también lo es la estima a los demás, que suele ser tan importante al menos como a uno mismo. Así como quien se subestima cae simpatico, quien se sobreestima cae gordo. Cuántas personas patéticas he comnocido con la estima por las nubes que sueltan sin pudor y sin venir a cuento esas urracas disfrazadas de cisnes:
Ésa está coladitá por mí. Yo juego al squash bastante bien. Yo no leo lo que la mayoría, paso de los best sellers. Yo no viajo a donde viaja todo el mundo. Yo soy bastante especial. Yo, yo, yo... Que los zurzan si mienten; si no mienten que les den una sobredosis de humildad.
2 comentarios
Marta -
Desde hoy me pongo moño.
Oceanne -