Tranquila. Déjame a mí.
Arrullado por susurros y tras la galopada por las praderas dérmicas he dormido y he soñado con el sueño de aquellos que conocen las profundidades. Pero he salido del sueño antes de llegar a los años decisivos del pez azul, de los lagartos marinos y de los rodaballos... ¡Ah, los rodaballos! Será mejor no mencionar a los rodaballos, porque los rodaballos me retrotraen y mil rodaballos no están tan rodaballeados como yo. Prefiero no mentarlos. La ciudad marina de los rodaballos... Más que cualquier otra cosa fueron los rodaballos quienes hicieron que yo regresara a la superficie. El único buen rodaballo es el que avanza por el tubo digestivo. Uno trata de esconderse en la oscuridad, pero no encuentra sosiego. Sin embargo, sí que valió la pena conocer a aquella gaviota que levaba un pendiente. Hasta la fecha sólo he visto una gaviota con pendiente. Era de plata. Qué magnífico trabajo de orfebrería.
Hoy el rodaballo Sarkozy ha dicho que el 68 queda enterrado. Bien, ha dicho la gaviota, pues viva el 69.
3 comentarios
peorimposible -
Oceanne -
Dosnombresenuno -