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Drungo

Primavera

Primavera

Una cena en un templo Shaolin:

Discipulo:

-Sabio Maestro, ¿podría decirme cuál es la diferencia entre una perla y una mujer?

 

Maestro:

-La diferencia, humilde aprendiz, es que a las perlas, esas gotas de mar enhebradas, se les puede entrar por dos lados, mientras que a una mujer sólo por un lado.

 

Discipulo (un tanto confuso):

-Pero Maestro, la eternidad me guarde de contradecir vuestra himalayica sabiduría pero, oí decir que ciertas mujeres permiten entrar por los dos lados.

 

Maestro (con una sonrisa delicada y una mirada de soslayo):

-En ese caso, discípulo afanoso, no se trata de una mujer sino de una perla.

 

Meditemos

3 comentarios

Voyeure -

Aun a riesgo de caer en el encendido fervor hacia Drungo, confieso que lo que escribe me pone.

Picaza Criticona -

¿Qué te pasa, hombre? Dónde ha quedado el estilo? Ya lo que me faltaba por leer era el último post con que me has revuelto la merienda. LLevas ya unos cuantos en los que se nota que estás de bajón pero el de hoy ya sobrepasa cualquier limite. ¿Dónde ha quedado el poder ambiguo que le dabas a las palabras? Ya ni zozobras por aquel exceso de elocuencia, que a mí, al menos, me gustaba, aquella conmovedora intensidad de los antiguos post, joder, joder. Ese apocamiento narrativo que se ha apoderado de ti me tiene desconcertada. Desamparado de rigor y de estructura te noto.
No te lo tomes a mal, J. Yo también soy consciente de que cuando uno se centra más en los sentimientos la escritura se resiente.
Un besazo.

Yolanda -

Casi mejor pasar a la acción.
Un besote