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Bailando samba en el barro y canibalismo estético

Bailando samba en el barro y canibalismo estético

Un buen esqueleto femenino es la base fundamental para cualquier tipo de atracción sexual por parte de la ruda población masculina. (¿Lo he dicho bien?) Un buen esqueleto lo puedes recubrir con cincuenta o con noventa kilos de músculos, tendones, lípidos y todo ese tipo de basura orgánica, porque eso da igual: el resultado será una tía buena. No importa que esté más gorda o más delgada, que sea una liliputiense o una escultura titánica y sobrecogedora. No resulta definitivo el hecho de que tenga una cara bonita o una cara como Yola Berrocal. Da exactamente lo mismo que tenga los ojos como topacios gloriosos, como carbones de brujería o como esmeraldas. Da igual que no tenga ojos. Da igual que tenga seis años o sesenta años. Da igual que tenga los pechos como cúpulas o sea de Castellón de la Plana. Todo eso da igual: el esqueleto es lo que importa aquí y ahora. El arcano esqueleto: ese armazón de saltimbanqui macabro...

El esqueleto, según decía, es el que decide la belleza (mareante, etcetera) o la insulsex (decepcionante, etcetera) de las mujeres. El esqueleto es el engranaje capaz de provocar el delirio o el crimen. Se folla o se fornica -según el caso- con un esqueleto, y el esqueleto baila sobre ti su danza de la muerte, ancestralmente pornográfica, darwinianamente delirante, para hundirte en la fosa del orgasmo explosivo.

El recubrimiento de un mal esqueleto puede consistir en una cara maravillosa (esas rubias de merengue querúbico, esas morenas de mirada beatífica), en un par de tetas mitológicas incluso, en unas piernas de gacela y todo eso. Pero, pero si tienen un mal esqueleto nunca luciran un movimiento natural de culo -esa pera lunar- que active el metrónomo del deseo (tac-tac: las dos mitades locas, con su tesoro al fondo), ni se moveran como demonias emputecidas cuando se suban al trono del dolor de los tacones altos. Ni se agacharán a coger una prenda íntima del suelo con un contoneo de serpiente que entra de nuevo en la cesta del encantador.

Por esa razón, como en un cuento de hadas políticamemnte correcto, a veces las feas y las chicas grandes con buenos esqueletos acaban cepillandose al principe del castillo, mientras que las muchachas monísimas, guapísimas o de mirada encantadora acaban llorando en sus alcobas solitarias, metiendose un par de dedos más o menos metafóricos en la cueva freudiana del deseo incumplido y aullando como lobas a la luna.

Ella que sisea como una S mayúscula tiene un esqueleto que resultaría sensual incluso después de pudrirse durante siglos en una tumba. Ella es esa diosa de cascabel de plata en el tobillo y aunque lleve pantalon de campana intuimos ese tobillo delicado y compacto.

De su risa que es la gran locura musical y mozartiana, de las arpas carnales de su garganta, del clavicordio vibrante y recubierto por ese cuello para ser mordido mejor no hablamos... de momento.

Cuando uno puede disfrutar de esa delicia no necesita volver a casa con dos putones tropicales colgados del brazo.

Explosión de calma

Explosión de calma

En mi opinión, por mucho saber que adquiera una conciencia, su poseedor sigue siendo bobo y malvado si el terreno sobre el cual sembró era ácido o espinoso. Ningún hombre estúpido ha dejado de serlo gracias a un libro. Infinidad de hombres estúpidos han leido cientos de libros. Por el contrario, durante la juventud se deposita una fe africana en los libros; se leen con exaltación de monja salmantina, llegando incluso a la penitencia, infligiéndose sublimes tratados sin comprender una sola palabra, por el mero ritual de haberlos deglutido. Los jóvenes (incluidos aquellos cuya edad supera el limite de la jubilación) creen que los escritos son fármacos capaces de transformar las condiciones químicas del alma, produciendo un precipitado benéfico para lo que comúnmente conocen como "inteligencia". Y, de hecho, es asi. He ahí el enorme peligro que representan.

Los jóvenes confian en aumentar indefinidamente la capacidad de su conciencia mediante una ascética gimnasia cerebral, con lo que no consiguen sino atrofiar y abortar el ridículo tallo o semilla que les habñia sido concedido. De ahí la abundancia de necedad entre los profesores (eternos jóvenes sujetos a los más dolorosos sarpullidos). Conocer con exactitud los limites de nuestra conciencia es la condición imprescindible para aprender a leer. Pero la adulación es el sistema total del planeta, de modo que se ha impuesto el sistema contrario. Resultado: un mundo repleto de enanos que llevan sobre sus hombros el cádaver de un gigante creyendo, de ese modo, haber ganado altura.

Hay algunos que no tienen nada que decir, nada en absoluto, pero eso no les impide decirlo, oh no.

Sentimiento intenso de la vida

Sentimiento intenso de la vida

A cada instante puede tomarnos una pasión o un pensamiento, fuerzas que vivirán cenitales en un corto lapso, haciéndolo verdad y realidad plena, y que se afina e hipersensibiliza- a otra nueva pasión más exquisita. Más intensa. "No el fruto de la experiencia, sino la experiencia misma es el fin que se persigue".

Y la vida es sólo un contado número de tales momentos. Tiene limite. Por eso, vivirla más, apurarla al máximo será mantener siempre, a través del cultivo de la sensibilidad, ese estado de exaltación y éxtaxis. Arder siempre. Los hombres, y aquí cito a Hugo, estamos todos bajo una sentencia de muerte, aunque con aplazamientos indefinidos. Lo que importa, pues, es aprovechar el plazo, dilatarlo y saborearlo. "Hay que tener siempre presentes en el espíritu dos ideas: la trágica brevedad de la existencia y su dramático esplendor"

Entregarse a la vida como una pasión, intentar beber cada instante, gozar de cada sensación. Cabe preguntarse: ¿se puede ser más, se puede pedir algo mejor?

Intermedio

Intermedio

Recien entrado en la veintena de años cierto día me cruce en la calle con la que un día había sido mi novia. Fue en la calle Juan Bravo, mi comunero favorito de la famosa terna. Iba con un tipo. Me saludo desde la otra acera. El multitudinario tráfico se interponía entre nosotros. La saludé y no hemos vuelto a vernos en la vida. Así es el amor: de estar en la misma cama a estar en aceras opuestas, separados por el tráfico neurótico de Madrid. La vi alejarse abrazada a su amor: el hombre elegido entre todos los mortales para perderse entre sus tetas de diosa Lactancia. Sentí que el corazón se me aceleraba como el Ferrari de Emerson Fittipaldi (hoy habría sido Fernando Alonso) porque a nadie le gusta ver a una antigua novia del brazo de otro. Y es que lo único malo de tener una novia de tetas muy grandes es que luego recuerdas esas tetas con demasiada nostalgia, y en la memoria, que todo se magnifica, se idealizan y se convierten en tetas descomunales, como si en vez de una novia hubieras tenido un edificio con cúpulas.

El tiempo casi todo lo cambia, también los gustos pectorales, cambiamos cantidad por calidad. 

Signos reconfortantes

Signos reconfortantes

Su nariz no le gustaba: la puso en manos de la cirugía plástica. Su alma no le gustaba: la puso en manos del psicoanálisis. Pero lo peor es su signo astrológico. Le encantaría ser Escorpio, Virgo o Capricornio. Cualquier signo que no fuese el suyo, porque simpre está en conjunción negativa con aquellos a quienes ama.

Signo, oh signo voraz, ¿qué puedo hacer con mi signo?

Afortunadamente existe la Clínica Mundial del Lifting Zodiacal, donde te reconstruyen el cielo y la hora de tu nacimiento, no me preguntes cómo. Te rehacen un signo nuevo, es la clínica del destino.

Signo, oh mi signo fatal, tú eres el que cambia y yo no soy nada.

Pero hay que tener mucho cuidado con un destino nuevo. Con un signo nuevo, el injerto es frágil. Hay que cuidarse mucho del ascendiente y no cambiarlo con demasiada frecuencia. Sobre todo, no hay que pasearse nunca desnudo bajo el signo de uno.

Signo, oh signo voraz.

¡Qué hermoso sería ver el sol de perfil!

JAMES BROWN

JAMES BROWN

Una de las páginas más brillantes en la historia de la música. Sin él muy poco de lo que ha sido la música de los últimos 35 años habría sido posible. Profeta del ritmo y dueño de una imagen poderosa y provocadora.

No sólo era el padre del Soul, sino que el Rap, el funky o la música disco han bebido de su estilo. Mick Jagger, Michael Jackson, Prince o David Bowie reconocen haberse inspirado en el legendario James Brown.

La simple enumeración de los apodos con que se lo conoce dan una idea de la dimensión de esta leyenda: "Mr. Please Please Please", "El Padrino del Soul", "Original Disco Man", "Soul Brother Nº 1", "Mr. Dynamite", "El Fundador del Funk", "La Octava Maravilla del Mundo" y "El hombre que trabaja más duro en el negocio del espectáculo". Sería difícil nombrar a algún artista fundamental de las últimas décadas que no esté marcado por su música: los Rolling Stones (Jagger copió cuidadosamente sus pasos de baile durante la primera visita de los Stones a Estados Unidos, en 1964), Talking Heads, Bob Marley, U2, Duran Duran, Madonna, Beastie Boys, Charly García, Soda Stereo.

Nos ha dejado James Brown pero su música permanecerá en nuestra memoria siempre.

En el enlace una de sus primeras apariciones en tv.

http://youtube.com/watch?v=bs1HUbMCZKc

Coños acaudalados

Coños acaudalados

Bicoca levantó de la cama mi ejemplar de El arte de amar de Ovidio. Siempre he pensado que los romanos estaban algo malcriados porque quien se ocupaba de impulsar sus carreras por ellos era ese monstruo, ese carro poderoso de sexo y conquistas; el Imperio. Pero Ovidio siempre emocionó mi respeto por conformar una vocación a partir de su autoindulgencia y por hacer bibliografia de su sensualidad; un genio que aunque fue relegado por Augusto a los confines últimos del Imperio su obra es un clásico. Uno que murió con la cuchillería en la mano.

Las teorías son teorías. El verdadero secreto del Universo es ser capaz de disfrutarlo. Disfrutar lo que uno tiene. (decíamos ayer) Eso hará que los cielos se meneen.

Hicimos lo mejor que pudimos.

Ya en la puerta, ella se detuvo y me estudió como si tuviera una sala del Prado sobre mi frente. Entonces me pegó una bofetada.

--¿Qué es esto?

--Un adelanto. Acabarás haciendo algo que me desilusionará, y en ese momento tal vez no esté cerca para dartela.

Tuve que invitarla a un maritrini

Tuve que invitarla a un maritrini

Pienso ahora, no sé, que C y yo no habríamos sido felices porque los dos habíamos sido felices e infelices mucho antes de conocernos, cada uno en su vida: ella en su infancia (su edad de oro bruñido, brillante en su impresionante memoria) y yo algo más tarde, y hay cosas que tienen mala solución: si has estado en contacto, aunque sólo haya sido una vez, con la felicidad y luego entras en contacto continuo con algo que no es exactamente la felicidad, ya nada tiene buena compostura, porque la felicidad es una torre que roza el cielo, y si esa torre se derrumba, casi nadie se siente con fuerzas para levantar otra torre... a menos que sea una torre de las que venían en los juegos reunidos, claro está. (Además, la segunda de las reglas de la Orden de Pitágoras aconseja no recoger lo que se ha caido.) (La primera -algo más discutible- es la que prohibe comer habas.) (La décima, por su parte, prohibe comer corazón.) (Fue un hombre raro Pitágoras, ¿verdad?: mago, santón y matemático; y les hablaba a los animales, porque él creía en la transmigración del alma, de jmodo que una lechuza podía haber sido en una vida anterior Demócedes de Crotona, galeno que fue de Polícrates, o un anónimo talabartero de Samos.) (Y por eso Pitágoras hablaba a los animales: nunca sabemos a qué sanguinarios emperadores, a qué brujos escandinavos o a qué acaudalados comerciantes fenicios estamos asesinando cuando apretamos el spraydel matamoscas.) (El jonio Jenófanes se burlaba, por cierto de Pitágoras y de esa teoría suya.) (Aunque lo mismo acabó Jenófanes transmigrado en cualquiera sabe que animal detestable, porque nunca se sabe con estas cosas.) (Además, según Apuleyo, Pitágoras visitó la India y fue instruido allí por los brahmanes.) (que se dice pronto.)

Pero hablaba yo, ¿no es cierto?, de la felicidad, ese concepto tan contradictorio, que incluso puede ir asociado al dolor supremo. La felicidad... ¿En qué consiste la felicidad?

Al menos en teoría, no se trata tanto de una convulsión dichosa como de la posibilidad serena de disfrutar y, en consecuencia, no anhelar inútilmente nada, no alimentar rencores abstractos, no arañar con desesperación el tejido de lo impalpable. Pero el problema radica en la condición esencial del ser humano, a saber: desear lo que no tiene y menospreciar cuanto posee, porque el deseo es el más veleidoso de los sentimentos. un niño en una jugueteria.

Pero, en fin, a lo que iba: las épocas que siguen a un fracaso sentimental suelen tener sobre el organismo un efecto parecido al de una resaca de napalm con piña colada, ya que suele ser una temporada bastante tenebrosa. Puede uno pasar una buena temporada en el país de la Utopía Delirante. Y ahí solo podemos tirar de los disfraces tragicómicos del tiempo para sobrellevar esa travesía del desierto

Descojono

Descojono

Ella está boca arriba en la cama. Se ha quitado el sostén y las bragas y yace en actitud tentadora. El tiene la verga tan ridiculamente empalmada que se le engancha en el ombligo. Es un jefazo de ventas de El corte inglés y su porte presuntuoso lo confirma: pecho perfecto, cadera estrecha. Se pavonea un instante.

A Ella no le gusta mucho, pero ha de admitir que no sabe resistirse a sus impulsos. Jefe de ventas la mira como si estuviera mirándose en un espejo en el que mira su mirabilidad; da con sus dedos un par de golpecitos anticipatorios a la estatuilla número uno que nace en su entrepierna.

La habitación está en penumbra. Rebosante de veteranía. Jefedeventas se sitúa en el vano de la puerta, arqueado sobre el umbral, que es la linea de salida; sólo tiene que pegar un salto. Polla en ristre, la coloca encima de Ella para que sienta su calor. De manera perfecta deposita pequeños besos sobre sus pechos y ella gime. Ha sido una buena idea. Introduce luego la teta izquierda de ella en su boca; se ha dado cuenta de su capacidad bucal y se lo toma como si fuera un hallazgo revolucionario. Ella se ve envuelta en un aroma triunfante de jabón y almizcle. Jefedeventas se retira un poco hacia atrás.

-Esto te puede doler -le dice, anunciando la presión.

Se oye un pequeño "oh", otro intento y otro leve quejido.

-Espera -dice, y enciende la luz.

Se mira fijamente el paquete y levanta la mano. Está manchada de rojo. Mientras Ella piensa que no le ha dolido nada, ve que a él se le ha rasgado el capullo y gotea sangre.

El horror invade cada músculo de la cara de Jefedeventas. Se concentra, porque no quiere hacer nada repentino o insensato antes de que lo vean los mejores médicos del mundo. Acariciando su aparato como si fuera un mesías agonizante, lo envuelve con vendas.

-Llama a una ambulancia -susurra, temiendo que si habla más fuerte se agrave la ruptura.

Relación

Relación

Si el amor se basa en la reciprocidad, y por lo tanto tenemos que ver con una pareja de amantes, las conversaciones para el entorno próximo y el medio ambiente circundante son mucho menos peligrosas, porque la pareja se neutraliza a si misma, aunque desde el punto de vista humano y ético resulte absolutamente lamentable. Las parejas enamoradas tienden con frecuencia al autismo en común o a la arrogancia en común. Se extravian del mundo, sea porque, en su mutuo ensimismamiento, olvidan todo lo que los rodea, sea porque, en la exaltación de su unicidad como pareja, desprecian el mundo y, a los damás seres humanos que no son presa de la santa locura de Eros, los consideran sólo como imbeciles a los que pueden mostrar su dedo apestoso.

Todo esto es extraño e irritante, porque sin embargo se considera el amor como lo mejor y los más bello que puede ofrecer el ser humano y que le suele acontecer, y porque, al parecer lo capacita para lo más grande y lo más alto. ¿Cómo puede resolverse esa aporía? ¿Cómo puede sentirse y calificarse de la mayor felicidad lo que nos estupidifica y potencialmente nos embrutece? ¿Es el amor en definitiva sólo una enfermedad, y no la más bella sino la más espantosa que hay? ¿O es un veneno, y la dosis decide si resulta una bendición o un desastre?

Del lenguaje, de la conversación y del ingenio

Del lenguaje, de la conversación y del ingenio

Un día, dos damas célebres, la señora de Staël y la señora de FI..., que se disputaban la primacía en sus afectos, acorralaban al señor de Talleyrand para que se definiese, y el prelado se defendía con esas fórmulas vagas que ha inventado la política para evitar la franqueza. "No se trata de nada de eso, dijo una de las damas; supongamos que estuviéramos los tres en un barco, que una tempestad lo hiciera zozobrar, y que vos fueseis buen nadador: ¿a cuál de las dos pensaríais en salvar primero?" "Señora, dijo el ingenioso cortesano volviendose hacia la señora de Staël, tango entendido que vos sabéis nadar.

El arte de medrar.   Maurice Joly

 

Borrachología

Borrachología

¿Por qué bebes? te preguntan. Porque  a) te gusta y b) es dificil detenerse. Cuando uno siente un agujero, no puede ir a los chinos de la esquina y pedir un par de kilos de significado, un paquete de panacea, una lata de resolución. Es difícil encontrar la solución al aprieto en que uno se encuentra, pero no las soluciones. No se puede avanzar cien metros sin obtener un puñado de soluciones proteicas: bares, supermercados, restaurantes. La civilización es una cuidadosa construcción para la producción y distribución de alcohol por más que nuestros políticos hagan demagogia con leyes estúpidas que intentan prohibir el consumo en la calle.

MEDIDA POR MEDIDA

MEDIDA POR MEDIDA

"!Si los grandes pudieran tronar como Jupiter mismo, Jupiter no tendría nunca reposo, pero el más mezquino funcionario se serviría de su oído para el trueno; sería un trueno a perpetuidad. ¡Oh Cielo clemente, hieres de mejor gana con tu rayo sulfuroso y mortifero la encina nudosa y rebelde al hacha que el tierno mirto; pero el hombre, el hombre orgulloso, investido de una corta y débil autoridad, conociendo menos aquello de que se cree más seguro, es decir, su esencia de vidrio, parecido a un mono colérico, representa tan fantásticas comedias a la cara del Cielo, que haría llorar a los ángeles, o, si tuvieran el temperamento de nuestra naturaleza, reir como mortales!"

En tan sólo unas lineas, Shakespeare consigue reflejar en el espejo del lenguaje toda la cosmología: ángeles, monos, hombres, el teatro, la risa y el llanto, el cielo y la tierra, para mostrarnos la arrogancia a la que conduce la posesión de un cargo.

quién logra comprender esto -pero no ardua y lentamente, como ahora, sino siguiendo el ritmo y el tiempo del verso-, tiene el sentimiento de estar viendo a Dios en el primer día de la Creación, el big bang como un orgasmo poético de la creatividad. No hay sentimiento mejor en este mundo: cura la depresión y del mal humor, y uno da gracias por estar vivo.    

Dietrich Schwanitz

 

Uno de los nuestros

Uno de los nuestros

Quevedo, que vio tantas cosas, vio la declinación de su España y la cantó en famosos y nobles versos y en una epístola que se atreve a empezar con un verso un tanto ridículo (No he de callar por más que con el dedo), porque su autor sabía, como Shakespeare -otro imprescindible- que cualquier principio era bueno y que su genio era capaz de proseguir y de levantar el poema. Siempre lo arrebató la pasión política, distraido por las ruinosas guerras de Flandes y por las esperanzas cortesanas, puede afirmarse que no vio el descubrimiento de América, de la que sólo le importaron los metales preciosos y los galeones acosados por los corsarios. Era un hombre sensual y hubiera querido ser un asceta, y acaso alguna vez lo fue, ya que algo monacal había en él. Saboreaba cada palabra del idioma español. La germánia del hampa y el dialecto de Góngora, su enemigo, le interesaron por igual. Exploró el hebreo, el árabe, el griego, el latín, el italiano y el francés. Leyó a Montaigne a quién llama el señor Montaña, pero éste nada pudo enseñarle. Ignoró la sonrisa y la ironía y le complacía la cólera. Su obra es una serie de experimentos o, mejor dicho, de aventuras verbales.

El Marco Bruto es una nostalgia del latín que aún perdura en todos los idiomas occidentales. En sus trabajadas sentencias el castellano es casi latín. Quevedo había traducido el Rómulo del marqués de Malvezzi, que sería su modelo. Parrafo por parrafo va traduciendo y comentando el texto griego de Plutarco.

Don Francisco de Quevedo y Villegas ha sido el más noble estilista español.

Confianza

Confianza

Cuando estamos tristes, es dulce acostarnos en el calor de nuestro lecho, y en él, suprimidos todo esfuerzo y toda resistencia, con la cabeza misma bajo las mantas, abandonarnos por completo, gimiendo como las ramas bajo el viento del otoño que ya comienza. Pero hay un lecho mejor aún, lleno de olores divinos. Es nuestra dulce, nuestra profunda, nuestra impenetrable complicidad. Cuando el lecho está triste y helado, acuesto en él, friolento mi corazón. Enterrado hasta mi pensamiento en nuestra cálida ternura, sin percibir ya nada del exterior y sin querer ya defenderme, desarmado, pero, por milagro de nuestro cariño, inmediatamente fortificado, invencible, lloro por mi pena, y por ,o alegria de tener una confianza donde encerrarla.

Gracias a las personas que nos dan felicidad, son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestras almas.

Pablo y Rubén.

Pablo y Rubén.

El pobre niño griego en época helenística, a partir de los siete años se levantaba muy temprano de la cama y, aríbalo de aceite y esponja en mano (para utilizarlos en la clase de gimnasia en la palestra), comenzando el ciclo duro de su instrucción.

Sus citas concertadas eran la del gramatista, que le enseñaba las letras y los números y a leer y escribir y la aritmética básica (el sistema númerico de los griegos era alfabético) la del profesor que se encargaba de su formación o educación física con ejercicios en la palestra enderezados fundamentalmente al deporte de la lucha libre; y la del citarista, que se ocupaba de su instrucción musical.

Cuando ya sabía leer y escribir y las operaciones aritméticas elementales, pasaba a ponerse bajo la tutela del gramático, que le enseñaba los rudimentos de la lengua y la literatura griegas. Y despues de este curso en el que se estudiaban los textos literarios filológicamente, es decir; considerándolos en sus tres dimensiones, la gramatical, la literaria y la histórica, el joven en que se había convertido ya el pobrecito niño madrugador de antaño se confiaba a la sabiduría del rétor, que en sus lecciones partía del análisis gramatical para llegar al estudio de las figuras y que imponía como tareas prácticas a sus discipulos la realización de composiciones de muy diversa temática (desde la narración de una anécdota con moraleja hasta el simulacro de un discurso en pro de la aprobación de una ley), entendidas como ejercitaciones previas, y de declamaciones en plena aula sobre cuestiones generales o abstractas o asuntos particulares y concretos que remedaban las de casos reales o, al menos, bien conocidos por la historia o la mitología, y propios de la oratoria judicial y de la deliberativa. Estas declamaciones eran llamadas por los romanos, respectivamente, controversiae y suasoriae.

De verdad por delante y por detrás

De verdad por delante y por detrás

Yo soy sincero y digo las cosas tal cual las siento, moleste a quién moleste, dice don-doña sincera. ¿Crees sinceramente que me importa lo más mínimo lo que tú sientas, don-doña sincero? ¿y además, por qué supones que la verdad tiene que molestar? No todo el mundo es como tú.

Mejor que decirlas como uno las siente es decirlas como uno las piensa o las ha pensado, porque éstas han superado el filtro de la razón y están bien dichas aunque puedan parecer impertinentes, mientras que aquéllas son sólo espontáneas e impertinentes.

Eso sí, ni de coña decirle tú a esa persona las cosas como las sientes, porque es capaz de matarte. A esa gente hay que darles su propia medicina y aplicarla en tono aseverativo: "eres una persona desagradable y mal follada" y, si se ofende, ironizar: "no esperaba que te molestases, como eres la única persona que no estás afectada por la hipocresía imperante". En fin, cierta gente confunde la sinceridad con la falta de tacto (que exhiben impunemente) o de cultura, con su ventosidad sentimental y su inconsiderada logorrea.

A pelo

A pelo

Tengo para mí (aunque ojalá me equivoque al menos en un 50%) que a las mujeres cada vez le gustamos menos los hombres. No me refiero a los hombres entendidos como esos bultos ansiosos y erectos con los que se pasa un rato en una cama propia o prestada, en el lecho de hojarasca crujiente de un bosque tenebroso o cualquiera sabe dónde. No, eso es normal que les guste, porque a casi todo el mundo le divierte el hecho de tener de vez en cuando algún estimulo en el sistema nervioso de la entrepierna -y gratis, siempre que sea posible-. No, no es eso a lo que me refería, sino a lo que viene despues de eso, que es un periodo psicológico igualmente importante, aunque sin duda sobrevalorado. Pero el problema es que somos como somos (escurridizos, violentos), aunque seamos los primeros en aborrecernos por ser como somos y debemos comprender, en consecuencia, que a ellas cada vez les gustamos menos. No les caemos del todo bien, porque manejamos valoraciones diferentes de determinadas acciones compartidas: eyaculación precoz frente a orgásmo multiple, falocracia festiva frente a maternidad responsable, sexo urgente frente a sexo razonado, y así sucesivamente. Y eso va creando un fluido energético bastante malo entre los dos sexos, una especie de cortocircuito entre el ying y el yang, entre otros motivos porque vamos dándonos cuenta de que no les gustamos mucho, y eso nos vuelve aún peores.

Hablando en general (que es el modo en que se debe hablar lo menos posible), con las mujeres podemos comportarnos como hechiceros mientras intentamos que nos inviten a pasar a sus viviendas adosadas o a subir a sus pequeños áticos decorados con tiestos de cerámica y varillas de sándalo  y carteles de cine y esterillas, cuando aún nos intriga el color de sus bragas y el hecho de que lo tengan afeitado o no. Pero, una vez que el luciérnago pasa un rato en la casita de chocolate de la luciérnaga fulgente, le entran ganas de salir volando de allí cuanto antes, ya que a todo luciérnago lo que de veras le interesa de las luciérnagas es el resplandor que emana de ellas durante la noche, pues de día las ven como lo que son: insectos coleópteros de tegumento blando, sin alas ni élitros, paticortas y con el abdomen formado por anillos negruzcos de borde amarillo. (Y no estoy inventándome nada: es la descripción científica oficial de la luciérnaga)

A ellas, en fin, cada vez les gustamos menos. Ellas suelen tener un ideal platónico de hombre, y los hombres nos pasamos a Platón, dicho sea con el respeto que se les debe a los difuntos, por el escroto aristotélico. (Ellas, curtidas por las lagrimas y expertas en la tarea de inspeccionar continuamente su propio corazón, y que llegue de pronto un luciérnago excitado, en fin, y se ponga a hablarles de lencería...) (No tiene sentido)

Me es indiferente no ser moderno

Me es indiferente no ser moderno

Una mujer que cae en manos de un psicoanalista se vuelve inadecuada para cualquier uso, lo he comprobado en alguna ocasión. No hay que considerar este fenómeno un efecto secundario del psicoanálisis, sino simple y llanamente su efecto principal. Con la excusa de reconstruir el yo los psicoanalistas proceden, en realidad, a una escandalosa destrucción del ser humano. Inocencia, generosidad, pureza... trituran todas estas cosas entre sus manos groseras. Los psicoanalistas, muy bien remunerados, pretenciosos y estúpidos, aniquilan definitivamente en sus supuestos pacientes cualquier aptitud para el amor, tanto mental como físico; de hecho se comportan como verdaderos enemigos de la humanidad. Implacable escuela de egoísmo, el psicoanálisis ataca con el mayor cinismo a chicas estupendas pero un poco perdidas para transformarlas en putas innobles, de un egocentrismo delirante, que ya sólo suscitan un legítimo desagrado. No hay que confiar, en ningún caso, en una mujer que ha pasado por las manos de los psicoanalistas. Mezquindad, egoísmo, ignorancia arrogante, completa ausencia de sentido moral, incapacidad crónica para amar: éste es el retrato personal y supongo que subjetivo de una mujer "analizada".

 

La inspiración

La inspiración

Un transeunte silba una tonada en el momento exacto en que observamos el reflejo de una rama en un charco que a su vez, y simultáneamente, nos despierta el recuerdo de una mezcla de hojas verdes y húmedas y una algarabía de pájaros en algún viejo jardín y el viejo amigo, muerto hace tiempo, emerge súbitamente del pasado sonriendo y cerrando su paraguas mojado.

Esta pequeña ficción instantánea es sólo una de las innumerables que podemos extraer del bolsillo para ilustrar el fenómeno de la inspiración. Se trata de una experiencia que le es familiar a muchas personas, no únicamente a los escritores. La escena dura un segundo, y las impresiones e imágenes se suceden de manera tan vertiginosa que es imposible reconocer las leyes que rigen su formación y combinación. Es como un rompecabezas que, en un solo instante, se ensambla en nuestro cerebro sin que éste comprenda como ensamblan todas las piezas. " En ese momento experimentamos una resurección interior, como si en virtud a una pócima centelleante mezclada a toda velocidad en nuestra presencia, como si reviviese un muerto "