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Drungo

Es bueno comprar libros si, pero también sería bueno poder comprar el tiempo para leerlos pues casi siempre se confunde la compra de un libro con la apropiación de su contenido.

Pretender que alguien retenga todo lo que ha leido es como exigir que lleve consigo todo lo que ha comido. Ha vivido fisicamente, en cuanto al cuerpo, de lo que ha comido, y ha vivido espiritualmente de lo que ha leído, y gracias a eso ha llegado a ser lo que es. Lo mismo que el cuerpo asimila tan sólo lo que es homogéneo, así cada uno conservará en sí lo que le interesa; es decir, lo que se adapta a su sistema de pensamiento o a sus fines. Fines, de hecho, los tenemos todos, pero algo parecido a un sistema de pensamiento lo tienen pocos; por eso nada despierta en ellos un interés objetivo y, por eso, no queda nada tras la lectura: no retienen nada.

  Repetitio est mater studiorum. Todo libro importante debe ser leido enseguida dos veces, en parte, porque la segunda vez se captan mejor las cosas en su concatenación y tan sólo se entiende bien el principio después de haber conocido el final, en parte, porque, en cada pasaje, la segunda vez nos encontramos en un estado de ánimo diverso, respecto a la primera, y, por ello, tenemos una distinta impresión, como cuando vemos, bajo otra luz, un objeto.

En cualquier caso, nada existe tan reconfortante para el espíritu como la lectura de los antiguos clásicos: apenas hemos tomado uno en las manos, aunque sólo sea durante media hora, enseguida nos sentimos refrescados, aligerados, purificados, con el espíritu más elevado y reforzado; igual que si hubiésemos bebido en un fresco manantial que brota entre las rocas.

But darling, it´s an A-Party

But darling, it´s an A-Party

En la frente besa la inocencia,

en la boca el verdadero amor,

en la palma de la mano el deseo,

todo lo demás es frenesí.

Esperando

Esperando

Amiga mia: supongo que quieres a alguien guapo, que esté loco por ti, con un trabajo espléndido, que adore a los niños y los animales, que te dé ánimos cuando estés triste y más aún cuando no lo estés, pero que no te anime cuando te divierta estar un poco triste... Que sea puntual. Que no mienta. Que le gusten los trabajos de la casa y haga la compra. Que te traiga flores sin parar. Que viva fascinado por lo que te gusta y que no le guste lo que a ti te disgusta. Que le interesen tan poco las demás mujeres que sea capaz de tener enfrente a tres morenazas desnudas haciendo el pino y lanzándole pelotas de pimpón por su vagina sin que se entere.

No estaría mal pero no se trata de eso.

Buscas la totalidad. Quieres a todos los hombres en uno. Sueñas con el camino sin retorno, con el beso sin escape posible. Y es que incluso el lugar más grande, con carne suficiente a su disposición como para embrutecerse durante cientos de vidas, sigue deseando tener a alguien que le aporte bienestar, a alguien que le enjaezca el alma, que mejore su grandeza. Incluso quienes tienen mucho buscan lo mejor.

Cada día creo que comprendo menos de la vida. Pero lo intento. Trato de acercarme a su carro. Hablemos de ella desde la literatura.. Por ejemplo, hablemos del amor. ¿Qué sabríamos del amor a través sólo de la experiencia personal? Claro que es preferible un amor vivido, pero esto puede ocurrir o no. Es persona afortunada quien llega a tener un amor en la vida. Dos grandes amores es fortuna que no todos los mortales pueden disfrutar. ¿!!Tres!!? Me parece un exceso. Y si no existiese la literatura, Ana Karenina, Madame Bovary, Stendhal, ¿qué conocimiento tendriamos? Una vida no es bastante para conocer todas las formas del amor: el amor pasión, el amor ternura... La literatura también es una tentativa de acercamiento al amor. Y a la vida.

Mucha cantidad, pero de materia sólida

Mucha cantidad, pero de materia sólida

Estoy casi convencido de que a las tías buenas (Y disculpen la expresión, porque no estoy hablando de la Belleza, sino de otra cosa un poco más rastrera y más perruna) se las reconoce como tales cuando corren. ("¿?") En efecto, cuando una tía buena echa a correr, casi no puede hacerlo, porque todo se le mueve y descoloca: se le bambolean los pechos, le crujen las caderas, los muslos chocan entre sí, le bota el culo... Y parece un carruaje carnal de esplendor descoyuntado, un cuerpo flotante en una atmósfera ingrávida, a cámara lenta, porque al correr toma conciencia de que tiene un cuerpo por el que alguien sería capaz de morir o de asesinar, y se siente entonces manoseada y medio follada por esos duendes invisibles que viven en el aire: la mirada de los hombres ansiosos, y avanza a ralentí, contorsionista involuntaria, asombrada de sí misma, del milagro atroz del movimiento de su suntuosidad portátil. También hay mujeres a las que no se les mueven ni las pestañas: las mujeres palo, duras como palos, que suelen defraudar si consigues que se desnuden a medio metro de ti. A menos que suplan ese defecto con un temperamento de demonia. De demonia palo.

 

AMISTAD

AMISTAD

En la verdadera amistad, me entrego a mi amigo más de lo que le atraigo hacía mí. No sólo prefiero hacerle un bien yo a él a que me lo haga él a mí, sino también que él se lo haga a sí mismo en lugar de a mí; y, cuando lo hace, en ese momento es cuando me lo está haciendo más a mí. Y si la ausencia es para él agradable o útil, para mí resulta más dulce que su presencia; además, no es exactamente una ausencia cuando como hoy día hay medios para comunicarse. En ocasiones he sacado partido de ese alejamiento. Separándonos llenábamos y extendíamos la posesión de la vida; él vivía, gozaba, veía por mí, y yo por él, tan plenamente como si hubiera estado allí. Una de las dos partes se quedaba ociosa cuando estábamos juntos: nos confundíamos. La separación de lugar hacía más rica la unión de nuestros sentimientos. El hambre insaciable de la presencia corporal delata cierta debilidad en el goce de las almas.

Desde dentro

Desde dentro

La sexualidad humana es un lio. Los animales lo hacen con absoluta impavidez, sin dar el espectáculo. Pero los humanos no, los humanos tenemos que dar la nota de una manera atroz, aullar, gemir, aprendernos de memoria al menos la mitad del Kamasutra para no quedar en ridículo... Tenemos que hablar antes y después, y a veces decir frases primitivas incluso durante el frenesí en sí ("¡Sí, sí, sí!"), cuando la zarza carnal se estremece en un incendio sudoroso.

Los humanos tenemos que mantener un polvo-forum. Una relación. Los animales lo hacen mirando al horizonte, cumpliendo limpiamente el mandato feroz de la Naturaleza. Con elegancia. Pero nosotros no. Nosotros babeamos, adoramos los tacones de aguja, las bragas con rabos de conejita, la cosmética, la pornografía hitleriana, los condones con sabores, los posters de Playboy, la matématica críptica del número 69. Nosotros manchamos las sabanas y mordisqueamos la lencería de encaje.Yo no sé... Los animales terminan de hacerlo y se va cada cual por su lado. Pero nosotros, los laberínticos y filosofantasíacos humanos, no. Nosotros tenemos que quedarnos en estado comatoso durante cinco minutos, con el subconsciente agónico, en trance de meditación, recibiendo propuestas intelectuales: "Dime que me quieres!

El sentido de los caballos

El sentido de los caballos

El sentido común es un enemigo importante. El escritor suele mantenerlo a distancia, pues este mítico paquidermo  suele aprovechar la confusión de las circusntancias para halagar, como buen diablo, el lado flaco de los creadores y de los lectores, cuyo encuentro a solas con un libro puede verse adulterado por la intromisión de una trompa bienintencionada o políticamente correcta.

Intuición de lo que el promedio de los otros opina sobre un asunto, el sentido común suele presentarse en formas inofensivas, y aún recomendables: es, nos dicen, no cruzar la calle con el semaforo en verde, apurar el vaso de agua y no el de veneno, por más que haga calor y el segundo se nos ofrezca on the rocks.

Apelando a la definición de Noah Webster:

Un sentido corriente bueno y saludable... exento de prejuicios emocionales o de sutilezas intelectuales... el sentido de los caballos.

El sentido común ha pisoteado a varios genios que se adelantaron a su época, *ha coceado los cuadros más encantadores porque su bienintencionada pezuña consideraba un árbol azul como una locura*, ha movido a feas pero poderosas naciones a aplastar a sus hermosas pero fragiles vecinas. Es natural que quien lleva su singularidad con gallardía, que no gallardonescamente, que quien ve las pasiones propias y ajenas a través del diamante del estilo literario, se crispe ante un sentido del bien que no se detiene en sutilezas.

Fisonomía

Fisonomía

Hay tipos que tienen dibujado en la cara el estigma salvaje y sombrío de los obsesos sexuales. Y es que basta que veas a un individuo para saber que tipo de sexualidad le va: es un instinto que tenemos los tíos para defender a nuestras mujeres favoritas del asedio lúbrico, y a veces lubricante, de los demás tíos... ¿cómo que no? Claro que sí: ves al calvo de ojos chinescos y de labios finos y sabes qué, en cuanto te des la vuelta, va a comenzar a darle un discurso pornográfico a tu chica. Ves a un rubio atlético, con cara de querube olímpico, sonriendo con sus cuarenta o cincuenta dientes de blancura anonadante, y sabes al momento que lo puedes dejar dormir en la cama de tu novia sin problema, porque a esa clase de tipos les interesan otras cosas: el deporte, la amistad sin compromiso, el moderno concepto de salud... (bueno, a menos que tu novia esté por la labor y sea ella la que empiece) Ves al gordo de manos gordas, de nariz gorda y de culo gordo y sabes que, en cuanto se le presente la ocasión, va a ofrecerle dinero a tu novia a cambio de un número sadoporno en su apartamento marítimo de muebles funcionales y de cuadros geométricos. Ves al canijo, el de la cara sembrada de acné tardío, el del pelo fino y lacio, ese que tiene las orejas estrechas y largas, precisamente ese que pasa la lengua por los dientes como si acabara de masticar un toffee, y sabes que ya se le ha metido en la cabeza la imagen de tu amada en ropa interior, con ligueros de fantasía fetichista, y abriendose en dos mitades simetricas unidas por una vulva delicada y carnal como las orquideas y oscura como un submundo acuático, por no decir otra cosa.

Hoy me he encontrado con uno de estos ejemplares a quién hacía años que no veia. Un hombre que tiene la mentalidad sexual del hombre del pleistoceno.

Para superarlo en cuanto llegé a casa puse en el CD una maravillosa, y desconocida hasta hoy, versión de Gimme Shelter interpretada por Grand Funk.

Mósica

Mósica

Del libro: "e, LA HISTORIA DE UN NÚMERO"

Según se cuenta, Pitágoras encontró que la longitud de las cuerdas que producían sonidos armónicos mantenían entre sí relaciones numéricas simples. Esto mismo se puede ver en las frecuencias correspondientes a los sonidos de la escala de do mayor, indicadas en la segunda columna de la tabla, y las razones correspondientes a cada frecuencia respecto de la frecuencia del do bajo (264).

do#528#2/1####­#######16/15
si#495#15/8####­#######9/8
la#440#5/3####­#######10/9
sol#396#3/2####­#######9/8
fa#352#4/3####­#######16/15
mi#330#5/4####­#######10/9
re#297#9/8####­#######9/8
do#264#1/1

En la columna derecha están escritos los factores por los que hay que multiplicar una frecuencia para obtener la superior. Por un lado tenemos dos factores bastante parecidos, 9/8 y 10/9, y otro bastante más pequeño, 16/15. A los dos grandes se les llama tonos y al pequeño, semitono. De este modo, los intervalos (distancia entre notas) de la escala de do mayor serían tono-tono-semitono-tono-tono-tono-semitono.
Hasta aquí todo va perfectamente, pero nos encontramos con un problema: la afinación de ciertos instrumentos, como los teclados. Puede ser que se quiera interpretar una composición en una escala distinta; por ejemplo, para hacerla más aguda y adaptarla a la tesitura de un cantante particular. Comencemos en re en lugar de en do: el primer paso no presenta demasiados inconvenientes: aunque el paso de re a mi tiene un factor de 9/8 en vez de los 10/9 del paso de do a re, la diferencia puede asumirse. Lo crucial viene cuando queremos dar el siguiente salto, que también debe ser de un tono completo. Pero es que detrás del mi va el fa, un semitono, con lo cual deberemos unir dos semitonos. Pero eso implica realizar la multiplicación (16/15)·(16/15) = 256/225 = 1,138, valor muy alejados de los tonos disponibles, 9/8 = 1,125 o 10/9 = 1,111.
La solución adoptada, que Bach se encargaría de universalizar, fue de compromiso: hagamos que todos los semitonos sean iguales. Sabemos que para pasar de una nota a su octava superior hay que multiplicar la frecuencia por dos. Si queremos conseguir lo mismo pero con doce saltos, es decir, con doce semitonos, la frecuencia x correspondiente a cada semitono, se obtendrá de la ecuación: x^12 = 2, que nos da para x el valor: 2^(1/12) = 1,059.
A esta nueva escala, artificialmente construida, se le llama escala bien temperada.

 


Compañía

Compañía

La verdad es que, incluso para los más callejeros es complicado encontrar gente a la cual poder unirse. Aun cuando uno sea joven, una de las consideraciones más importantes es la g/h (gente por hora); pero a medida que uno se hace mayor, no sólo acusamos recibo de los años marchitos y desinflados, yambién los relojes tictaquean demasiado deprisa (o así nos parece a nosotros, yonquis de la realidad que necesitamos más y mayores volúmenes de espacio cronal para conseguir el mismo efecto del que participábamos en la juventud) y no se tienen plataformas de experiencia común que funcionen como adherente: ir juntos a la escuela, ir a la universidad, los primeros trabajos, los primeros amores, las primeras casas, los primeros paseos. Las amistades necesitan atemperarse con temporadas de ascenso y caída.

Pero uno igual encuentra alguna que otra rendija. En una parada del autobús estaba yo cerca de un chico de mi edad, y su modo malintencionado insinuaba que nos reiríamos de las mismas cosas, que nos indignarían las mismas cosas, que los dos ibamos a estirar la pata en la misma época. Yo no quiero parecer encorsetado ni hambriento de severidad, pero no hubiera podido simplemente decir "vamos a amistarnos, seamos buenos amigos". Un autobús se lo llevó

Libro

Libro

Un sillón duro, por todos conceptos incómodo y totalmente simple, el más apropiado para leer, sentado frente a la ventana podía, una vez que me había decidido, sumirme sin estorbos en cualquier lectura pero mi favorita, lo recuerdo muy bien, era una edición de El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer, que me había regalado mi abuelo materno y que siempre leía cuando no esperaba de la lectura otra cosa que un placer que me purificase en todos los aspectos. El mundo como voluntad y representación, había sido para mí, ya desde la más temprana juventud, el más importante de los libros filosóficos y siempre he podido confiar en sus efectos, es decir, el descanso total de mi mente. En ningún otro libro he encontrado nunca un lenguaje más claro y una inteligencia igualmente tan clara, ninguna obra literaria ha ejercido nunca sobre mí un efecto más profundo. Con ese libro fui feliz en mi juventud. Pero sólo raras veces tenía yo la preparación natural e intelectual absolutamente necesaria para ese libro y, por tanto, sólo rara vez había tenido la posibilidad de estar con ese libro extraordinario y en verdad de importancia en mi vida, pues a El mundo como voluntad y representación se aplica como a pocos otros de los libros supremos el que sólo se abren a uno y se dejan descifrar en un estado de la más extrema capacidad de asimilación y merecimiento de asimilación.

La manufactura de la leyenda de un narco I

La manufactura de la leyenda de un narco I

Un tipo picado de viruelas se acercó y te dijo:

-¿Usted es el señor ése que tiene nombre de albur? ¿Se llama M. Limas, verdad? M. Limas, me la limas, que nombre más pendejo.

Ahí medio lo mataste de un navajazo que se le clavó entre las costillas rompiendose la punta de la pinche navaja y ya nunca la ibas a poder usar bien, o chance sí, mejor, porque esa navaja de punta mellada indicaba a los que la tenían que ver que ya se había usado alguna vez, que había topado con hueso como las estocadas de los malos matadores de toros.

Eras cabrón, Rolando, eso que ni qué, sobreviviendo en bares de putas donde ni los vendeores de lotería se atrevían a meterse, durmiendo encima del vómito un día sí y otro también; con una sífilis que te perseguía por más millones de unidades de penicilina que te metieras; porque cuando te la quitabas de encima, volvía como maldición gitana. Pero toda esa cabronería era como un sueño, y un día estabas en Acapulco traficando mota, y al día siguiente pasando coches chuecos en Mc Allen, Texas, y un día pedo en Matamoros y al día siguiente emborrachandote con dos judas bien espesos en TJ. Era como un sueño porque tú sabias que eso formaba parte del aprendizaje del billete grande y cuando lo aprendieras todo, te ibas a dedicar a sembrar y cosechar.

¿Cuándo empezaron las vacas gordas a dejarse ordeñar? ¿Cuando diosito santo dio la orden de: "a este guey ya no me lo estén chingando y dejénle hacer un guardadito de billetes que se los ha merecido con tanta mierda que ha tenido que tragar?"´. Pa´ti que empezó cuando la ligaste fuerte con los de Chihuahua y te encargaron que les consiguieras unas putas para los campos de cosecha de amapola. Habían juntado doscientos peones y los tenían como los esclavos de cuando Moisés no era principe de Egipto. Y como iba para dos meses les conseguían unas putas que hicieran de putas y además de cocineras y lavanderas. Y fuiste hasta los altos de Jalisco a recopger viejas pirujas y vaciaste como dos burdeles y los metiste en una camioneta. Ahí debe de haber empezado, porque cuando entró el ejercito barriendo, el único güey que sabía donde estaba pa lista y el almacen eras tú, y eso se lo vendiste al Milton en 50.000 d´plares. de ahí para el real. En un año eras el mismo güey, Rolando, pero con billetes como lechugas, y cuando hubo que nombrar reina de la primavera en Ciudad Obregón a ti se te metió por los talayates que ésa era tuya y mandaste a los muchachos con los cuernos de chivo por delante para vender boletos de a mil pesos. Ponían la metra encima del mostrador y decían, "¿verdad que Enriqueta está buenisima y usted quiere comprar diez boletos, paisano?". Y así la niña gano las elecciones, voto a voto contado, y no esa mierda de elecciones que ahora quiere atribuirse el PAN.

Ahí se fijaron en ti los que tenían que fijarse y te llamaron. Y tú, Rolando, no cometiste la pendejada de ir de prepotente, vestido de saquito rojo, enseñando la 45 y con cuatro pinches matones cuidándote el polvo que levantabas con las botas. Tú ibas a vender tecnología. Tú eras el no va más de la frontera. Tú ibas a poner a todos los putos al sur del Rio Bravo a cruzat la raya con 200 gramos de cocaína en el culo, eso sí, bien emplasticada, no fuera que se la reventaran de un pedo y se pusieran hasta adelante por hasta atrás. Tú ibas a organizar operaciones tan grandes que se iban a volver loscos en Los Angeles de tantos churros de mota que se iban a meter. Tú eras un cabrón que antes de ser un pinche vago de burdel habías sido contador público titulado en la Universidad de México. Y al rato te ibas a sentar en la mesa con un banquero y un gobernador.

¿Cuándo duermes, Rolando? porque en estos últimos años te la pasas organizando bisnes y cogiendo y negocios pa´ca y pa´lla y vistiendote en tiendas gringas. Porque no duermes. Hace dos años que no duermes. Y eso es lo más importante. En una frontera llena de cabrones que de vez en cuando se duermen, hay un cabrón, el cabrón de cabrones, Rolando M. Limas, nacido en Toluca, que nunca duerme.

Y es que impone, acojona, acongoja, apantalla al mejor hijo de vecino, hacer negocios con un cabrón que nunca cierra los ojos. Un cabrón que no conoce el sueño. Un hijo de la chingada que cuando otros andan en lo mejor de los sueños, follandose a su vieja adormilada, él vaga por ahí, en la noche, como vampiro, los ojos eternamente abiertos.

Machos. La leche de los varones.

Machos. La leche de los varones.

la primera ley fija es que machos y hembras son igualmente amamantados por su madre: así las hembras tienen un ejemplo de conducta complementario con un ser del mismo sexo entanto que los varones tienen relaciones complementarias con un ser del sexo contarrio. Tanto si el niño de tres meses puede comprender por sí solo las diferencias entre los dos sexos, como si no puede comprenderlas, la madre es perfectamente capaz de ello, y su sonrisa, su abrazo, la postura de su cuerpo son conscientes -de manera diversa en función de las sociedades y los temperamentos- de este contraste. La niña para la madre es una copia en pequeño de sí misma: "ella está probando ahora lo que yo probé hace años". Tal es el comentario introspectivo que hace la madre a la niña. Esto ayuda a la pequeña a identificarse con su propio sexo de manera simple y natural, como una situación existente que no requiere cambios ni complicaciones. Más para el niño el comentario materno será inevitablemente: "Con él es distinto". El acto de recibir no se acomoda igualmente a machos y hembras. Aquí, en términos de adultos, los papeles masculino y femenino se invierten. "Yo introduzco y él recibe". Antes de hacerse hombre, el niño habrá de modificar esa actitud de aceptación pasiva. Así la primera experiencia de la niña se reduce al contacto con un ser semejante a ella. La madre y la hija siguen el mismo modelo, y la suposición materna de que sus corazones laten al unísono actúa de modo inmediato sobre el desarrollo de la niña. Ésta aprende "yo soy". El niño aprende que debe diferenciarse de la persona más próxima a él, y que si no se diferencia no llegará a existir verdaderamente. La sonrisa de la madre, su ligera coquetería, incluso la fuerza de su abrazo o la excesiva pasividad con la que le ofrece el pecho le indican a él que debe descubrir su propia naturaleza, esto es, que debe ser un macho y no una hembra. De este modo, precisamente en el comienzo de la vida, el macho se ve obligado a hacer un esfuerzo, un intento de diferenciarse más, en tanto que a la niña se le pide simplemente que se acepte a sí misma.

Como si para creer en su propio género los machitos debieran descubrir el "no aceptarse", el no ser sino en el futuro. Será inútil decirles (se usa mucho hoy) que el problema es que no saben aceptarse, cuando es en esta ansia y en esta insatisfacción donde reside la identidad que tienen que forjar. La adolescencia es el esfuerzo de muchos años para diferenciarse, para encontrar una manera de tener "éxito" que no corresponda al "éxito" materno. ¡Verdadera envidia del pene!

En esto podría consistir la relación entre masculinidad y orgullo: esto es, la necesidad de prestigio que anule el prestigio que se les concede a todas las mujeres. No parece necesario que los hombres superen a las mujeres en ninguna cosa concreta, sino más bien que encuentren una razón de seguridad en el exito.

Admiración

Admiración

Estoy dejando de ser un admirador, la admiración hace un tiempo que me es ajena, como lo admirable no existe, la admiración ahora me resulta ajena y nada me repele tanto como observar a gentes que admiran, que padecen alguna clase de admiración. Va uno a la iglesia y la gente admira, va a un museo y la gente admira. Va a un concierto y la gente admira, resulta repelente. La verdadera inteligencia no conoce la admiración, toma nota, respeta, estima, eso es todo. La gente va a todas las iglesias y todos los museos con una mochila llena de admiración, y por ese motivo tiene siempre esos andares repulsivamente encorvados que realmente tienen todos en las iglesias y en los museos. Nunca he visto a un hombre aún entrar totalmente normal en una iglesia o en un museo y lo más repulsivo es observar a la gente en Cnosos o en Agrigento, cuando ha llegado a la meta de su viaje de admiración, porque esa gente no viaja más que en viajes de admiración. La admiración ciega hace estupido al admirador. La mayor parte de la gente cuando ha entrado en la admiración, no sale ya de su admiración y es por ello estúpida. La mayor parte de la gente es estupida durante la mayor parte de su vida porque admira. No hay nada que admirar, absolutamente nada. Como a la gente le resulta demasiado dificil respetar y estimar, admira, eslo lecuesta menos. La admiración es más fácil que el respeto, que la estima, la admiración es propia del tonto. Sólo el tonto admira, el inteligente no admira sino que rrespeta, estima, comprende, eso es. Pero para el respeto y la estima y la comprensión hace falta inteligencia, e inteligencia no tiene la gente, sin inteligencia y, realmente, sin ninguna inteligencia va a las pirámides y a las columnas sicilianas y los templos persas y se inunda e inunda su estupidez de admiración. El estado de admiración es un estado de debilidad mental. En ese estado de debilidad mental entran todos en los grandes museos. La gente arrastra pesadamente su admiración, no tiene el valor de dejar su admiración abajo en el guardarropa lo mismo que el abrigo. Por eso se arrastran penosamente llenos de admiración por todas las salas de cualquier museo, de una forma que le revuelve a uno el estomago. Pero la admiración no es distintivo del así llamado, inculto, muy al contrario, en medida terrible, incluso realmente aterradora, lo es sobre todo de los llamados cultos, lo que resulta mucho más repulsivo aún. El inculto admira, porque, sencillamente, es demasiado tonto para no admirar, pero el culto es para ello demasiado perverso. La admiración de los llamados incultos es totalmente natural, la admiración de los llamados cultos, sin embargo, una perversidad francamente perversa.

El asunto de Sinaloa

El asunto de Sinaloa

Barry Gifford, el creador de Perdita Durango y Romeo Dolorosa, que no de Sara Aldrete y Adolfo de Jesus Constanzo, es conocido por su afición a poner nombres sonoros y pintorescos a sus personajes de ficción, pero en esta novela, El asunto de Sinaloa, probablemente se ha pasado. El personaje principal se llama Ava Varazo, un nombre que más que un palíndromo esconde un enigma siniestro. Su amigo se llama Del Ray Mudo. Es posible encontrar en los locos apellidos de los mexicanos del norte de México y del sur de los Estados Unidos nombres similares. El padre de Del Ray, sin ambargo se llama Duro Mudo, y aquí entramos directamente en el territorio del delirio. El patrón de Ava Varazo, un macarra de la frontera mexicano-texana, se llama Indio Desacato. Mister Desacato para los forasteros, Indio para los amigos. La patrona de las niñas se llama Santa Niña de las Putas y su día se celebra cuando hay una segunda luna llena el último día de febrero de un año bisiesto. Un joven mensajero y boxeador amateur de peso mosca se llama Framboyán Lanzar. Hay otro boxeador llamado Danny Molasses, al que Lanzar llama Melaza, y otro más llamado Chuy Chancho. El guardaespaldas y factótum de Indio Desacato es un ex jugador de fútbol americano de un metro noventa y siete de altura y ciento sesenta kilos de peso llamado Thankful Priest. El único viejo bondadoso del pueblo se llama Arkadelphia Quantrill Smith, pero los amigos, es decir todo el mundo, lo pueden llamar Arky. Y así, hasta pasar la cincuentena de nombres.

   ¿Qué hay detrás del gusto de Gifford por los apelativos pintorescos? Muchas cosas: la soledad de la frontera, de ese territorio mítico entre Estados Unidos y México, y la soledad de todos los hombres. La locura de los padres que intentan perpetuarse a si mismos o intentan perpetuar algo que no conocen pero presienten. El orgullo desesperado de tener al menos algo único y manifestarlo. Los retratos humorísticos hechos de polvo y viento.

Entre paréntesis.

Catwomen

Catwomen

Por su legendaria pericia para aterrizar siempre me han sorprendido las gatas, aun dejándolas caer panza arriba, hecho que se basa en dos caracteristicas esencialmente felinas: un esqueleto inusual y unos reflejos simplemente excepcionales.

Estructuralmente, pese a poseer más huesos que los humanos, las gatas no poseen clavicula en sentido estricto, lo que unido a un esqueleto altamente flexible le permiten deslizarse a traves de orificios de tamaño inverosimil. En este caso, el límite más severo en el tamaño de orificios que puede franquear viene impuesto por las dimensiones de su propia cabeza. Respecto a la caída, las gatas han desarrollado la habilidad de retorcer su anatomía en un ilustrativo ejemplo de un principio físico bien conocido: la conservación del instante angular. A partir de las siete semanas de vida, las gatas adquieren el hábito de rotar en plena caída para así reorientar su cuerpo y afrontar el impacto con el suelo en las mejores condiciones posibles. Debido a su sorprendente flexibilidad, son capaces de darse la vuelta con solo girar la cabeza y la parte superior de su anatomía hacia un extremo, su extraordinaria anatomía le permite alterar su posición en una caída moviendo convenientemente sus articulaciones, sin violar, claro está, ninguna ley física. Y eso en el caso de una gata sin haber cursado estudios primarios.

Permitaseme decir que en estos menesteres de cultura y mestizaje uno ve al negro transfigurado en gato... y en gata.

¿Quien no conoce a las Mc Rainey, Bessie Smith, Billie Holliday, y a la última "tremenda" Ella Fitzgerald? ¿Y a sus acompañantes del son bolero caribeño, desde las Maria Luisa Landín hasta las Lupe?

Más de cien años van con ellas y sus historias de juglares (minstrels), de sentimiento (feeling). Pasión, dolor, fardo, lodos, linchamientos y drogas. Como la historia de los dioses negros: pasión y familia.

Son inmortales.

Cartas a su hijo

Cartas a su hijo

Disfruta de los placeres, con tal de que los sientas como propios: sólo así los disfrutarás de verdad; no te fijes ninguno de antemano, sino que confía en la naturaleza, la cual sabrá orientarte hacia los más genuinos. Los que quieras experimentar, además, deberás conquistarlos por ti mismo; el hombre que se entrega a todos indistintamente acaba por no saborear ninguno. Estoy convencido de que Sardanápalo no sintió nunca en su vida un placer verdadero. Sólo quien los alterna con ocupaciones serias saca de ambas cosas el merecido disfrute. Alcibíades, pese a entregarse a los peores excesos, reservaba un poco de su tiempo a la filosofía y otro poco a los asuntos públicos. Julio Cesar sabía compaginar con tanto arte asuntos públicos y placer que estos se veían mutuamente favorecidos, y, a pesar de hacer las veces de marido de todas las mujeres de Roma, encontraba tiempo para demostrar que era uno de los más sabios, quizás el mejor orador y sin duda el mejor general de la Urbe. Una vida compuesta exclusivamente de placeres es tan insipida como despreciable. Dedicar unas horas al día a las cosas serias aviva la mente y los sentidos, y vuelve más grato el tiempo reservado al esparcimiento. Un glotón ahíto, un borracho consumido por su vicio y un debilitado y corrupto frecuentador de prostitutas no disfrutarán jamás de los placeres a los que consagran todas sus energías: no son sino otros tantos sacrificios humanos a los falsos dioses. Los placeres del vulgo están todos reunidos en esta naturaleza falaz, puramente sensual y vergonzosa, mientras que cuanto más preciados, más refinados, menos peligrosos e inconvenientes son los que se disfrutan en buena compañía, los cuales, además, no manchan de ordinario lo más mínimo la reputación de quien se entrega a ellos. Dicho en pocas palabras, el placer no debe ni puede constituir la ocupación exclusiva de un hombre sensato y de carácter, sino que ha de ser, y es, su solaz y recompensa.

Lord Chesterfield.   Cartas a su hijo

Días elegidos

Días elegidos

La fiesta es lo que se espera. Lo que espero de la presencia prometida es una suma inaudita de placeres, un festín; me regocijo como el niño que rie al ver a aquella cuya sola presencia anuncia y define una plenitud de satisfacciones; voy a tener ante mí, para mí, la "fuente de todos los bienes".

"Vivo dias felices como los que Dios reserva a sus elegidos: y sea de mí lo que fuere no podré decir no haya saboreado las alegrías, los más puros goces de la vida"

la Fiesta para el enamorado es un regocijo, no un estallido: gozo de la cena, de la conversación, de la ternura, de la promesa segura del placer: "un arte de vivir por encima del abismo."

(¿No es acaso nada, para ti, ser la fiesta de alguien?)

Poderes terrenales

Poderes terrenales

Kenneth Toomey, escritor encumbrado y ya improductivo, agnóstico,homosexual y declarado apóstata, es requerido para que confirme una supuesta curación milagrosa de la que fue testigo hace medio siglo. El autor del prodigio es su amigo Carlo Campanati, elegido Papa con el nombre de Gregorio XVII y en proceso de canonización tras su fallecimiento. Poderes terrenales, obra maestra de Burgess, combina una penetrante e irónica visión de la historia con un humor absolutamente original.

Anthony Burgess (1917-1993)